Cuestión de timing

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Hay momentos en los que tocamos fondo, el agua sube y amenaza con ahogarnos, nos desorientamos en calles que hace poco resultaban familiares, las caras de siempre se vuelven difusas y lejanas, sin importar distancias físicas. El llanto es la única respuesta ante tanta confusión, las palabras se entreveran, las explicaciones se escapan y la razón se toma vacaciones. La alegría resulta un acto revolucionario y contracorriente. Hay que seguir peleando y caminando.

Son momentos, nunca días ni horas. Llegan sin avisar y se van cuando quieren.  A todos nos tocan con mayor o menor intensidad. Nos obligan a meternos bien al fondo de nosotros y mirar cara a cara a todo eso que teníamos sepultado, y preferíamos olvidar.

Cuando nos enfrentamos a la oscuridad propia o ajena el primer instinto es echar culpas, pensar que todo vino de la mano de un hecho puntual…una tragedia familiar, un desastre amoroso, el amigo que nos dio la espalda, la incertidumbre frente al futuro, una decisión imprudente y arriesgada, los planes que se dieron vuelta. Poca gente hace lo mismo con la felicidad ridícula que de vez en cuando toca la puerta y se instala, ¡por suerte! nada peor que atarla a condiciones.

Al final, lejos de simplificaciones absurdas, culpas y justificaciones ridículas, si miro atrás a los momentos más difíciles de mi vida llego a la conclusión de que fue todo una cuestión de timing. El timing de mi vida desembocó en eso. Un cocktail del enemigo se mezcló y pasó lo inevitable. Quizás fue necesario. Tanto como esa alegría delirante que nos hace invencibles.

Quizás, de vez en cuando necesitemos tocar fondo para descubrir el piso en el que estamos parados, para juzgar menos, para crecer en empatía, para dejar de mentirnos, para despertar. Quizás el desbordante peso de la vida se impone cada tanto para que redescubramos esa chispita terca que tenemos, sacudamos el polvo, nos libremos de lo accesorio y del ancla de la costumbre, reacomodemos la mochila y salgamos a conquistar la vida con más fuerza y determinación que nunca.

Michelle.

2 comentarios en “Cuestión de timing

  1. Timing. Como una suerte de configuraciones en el tiempo, englobando a la persona, su entorno y su interior, asi como los parametros, causas y consecuencias que nos arrastran hasta el presente. Aún así, este irrespetuoso y sabio timing ha confundido al ser humano, y lo ha sumido en un mar de contradicciones en el que unas veces juzgamos nuestra suerte o la de otros en función de términos como méritos, culpas, ignorancia, e incluso en términos de buena o mala suerte. Quizá el lenguaje es una barrera para la comprensión del timing. Podemos entender una enfermedad terminal como una mala suerte, y sin embargo un error humano lo sometemos a la culpabilidad. Y así casos más disparatados. Timing me trajo a tu post. Y me ha encantado.
    Gracias.
    David

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