Aquellos viajes sobre los que nunca les conté

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Hoy por estas latitudes es el día del Amigo, y aunque hace días que vengo cocinando en mi mente un post sobre Chile (mi último viaje). Me pareció el día perfecto para cumplir con otro gran pendiente, esos viajes sobre los que nunca les conté y siempre quise contarles.

Londres, Copenague, Topeka, incluso Uppsala, la madre de este blog, de la que conté muchos aprendizajes y experiencias pero ningún relato viajero. Algunas son íconos del turismo internacional, otras ciudades/pueblo perdidas en el medio de la nada a las que no dudaría un segundo en volver, aunque tuviera que dejar de lado ir los destinos más glamourosos.

No conté nada, quizás, porque las palabras no salían ni alcanzaban. El paisaje era algo totalmente accesorio, una imagen de fondo. El objetivo principal era encontrarme con una cara amiga después de un buen rato.

Este post también podría haberse llamado “Porque amo viajar”. No viajo sólo para conocer lugares lindos, desenchufarme y demás, eso está bien. Amo viajar porque me fascina la magia del encuentro y el reencuentro, conocer al mundo a través de su gente, aprender de lo que nos hace distintos, pero también de lo que tenemos en común (siempre es mucho más de lo que parece a simple vista), aprender de mí a través de una mirada limpia y desprejuiciada. Y después de ese encuentro, la ilusión de volver a encontrarse siempre. Hasta el infinito. Ya sea al año siguiente o diez años después.

Viajar es siempre más lindo cuando se viaja hacia alguien, cuando del otro lado hay una cara amiga que no ves hace rato, ya sea con un uruguayo que vive lejos o con un amigo extranjero, no hay nada más lindo que los reencuentros.

Nada mejor que verse después de un buen rato, compartir historias de lejos y de cerca, brindar por los momentos compartidos y seguir sumando anécdotas. Descubrir que hay cosas en la vida que van más allá del tiempo y la distancia y esas son las mejores.

Soy de la teoría que con amigos el mundo se achica pero a la vez se ensancha, y que la mejor receta para la paz es amigarse con alguien que viene de un lugar distinto, de otra cultura, realidad o que mira el mundo de manera diferente. La amistad es un misterio, porque va más allá de todas esas barreras que nosotros nos inventamos.

Dice la no-tan-leyenda que se eligió este día, porque fue el día en el el hombre pisó la luna, y un piscólogo y odontólogo argentino (Enrique Febbraro) entendió que era un día que hermanaba a toda la humanidad. Hoy espero que encontremos más motivos para hermanarnos, después de todo estamos bajo el mismo cielo, navegando el universo en este planeta azul.

Para terminar les comparto algunas imágenes sobre esos lugares y viajes sobre los que no les conté, porque van más allá de las palabras. ¡Ojalá ustedes también coleccionen los suyos!

¡Feliz día a todos los que hacen este gran viaje que es la vida algo más lindo! ¡Estoy infinitamente agradecida por todos!

❤️

Michelle

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