El lado B de la vida

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Nadie habla de salud mental. Nadie habla porque hablar implica entrar en un terreno pantanoso, embarrarse fuerte. Nos lleva a abrir la ventana al universo del otro, descubrir ese lado que incomoda y que escapa los estereotipos que nos inventamos y que nos resuelven el asunto, porque reducen a una persona a una, o a lo sumo tres de sus características. También nos expone a que nos vean tal cual somos, y sobre todo, a vernos tal cual somos y reconocer todo eso que preferiríamos ignorar.

Sin embargo, tarde o temprano, a todos nos llegan esos días en que nos alejamos radicalmente de los seres idílicos que publicamos en redes. Se nos nubla la mirada, los sueños se hacen lejanos, la soledad se da una vuelta, a veces no terminamos de entender lo que nos pasa. No hay forma de decirlo y ser fieles a lo que nos atraviesa. Los sentimientos son siempre difíciles de poner en palabras, siempre estamos traicionando algo.

Pero de alguna forma tiene que salir.

Cada palabra pesa y se resiste. Queremos que nos perciban como fuertes, no preocupar, ni recibir una respuesta rápida, el consejo no solicitado, o la desesperación por que “la situación” se resuelva. No siempre necesitamos una solución inmediata. Desnaturalizamos el dolor hasta el punto de ponerle tantas máscaras o querer salir de él de manera urgente, sin procesar nada.

A veces solo necesitamos un abrazo. O juntarnos en una buena con amigos, despejar la cabeza, soltarnos y, quizás, con naturalidad, aflojar esos nudos que tenemos dentro. O sacudir un poco el esqueleto y con él la mala energía. Que nos cambien de ambiente y respirar. Atravesar la tormenta.

Nos vendría bien recordar que la vida no es una línea recta. Estar presentes. Cuidarnos. Cuidarnos mucho. A nosotros mismos y a los demás. Quizás si empezamos a hablar del lado B de la vida y dejamos de exigirnos vivir siempre arriba, recuperemos un poco la humanidad. Y salgamos. Y nos embarremos. Porque los demás también nos necesitan, aunque no nos lo digan.  Lo sabemos porque estuvimos ahí.

¿Cuántas heridas cicatrizarían en el camino en vez de derramarse en tantas tragedias?

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